27-01-2012
El consumo de cerveza habría sido récord en 2011 y desplaza al vino de mesa
Los consumos per cápita de cerveza y vinos espumantes habrían terminado el 2011 con un nuevo récord y estarían en volúmenes aproximados de 50 y 0,73 litros aproximadamente.
Con los datos aún no cerrados, el consumo total de bebidas habría llegado a niveles récord en el 2011, apoyado principalmente en el comportamiento que tuvieron las cervezas y gaseosas que en conjunto superaron el volumen del 2008. En cuanto al consumo de gaseosas, el mismo habría llegado los 40 millones de hectolitros, lo que se traduce en un incremento del 2% con respecto al 2008, mientras que el consumo de cervezas tuvo un crecimiento del 14% contra ese mismo año llegando a un total de 20 millones de hectolitros. Por su parte, el consumo de vinos no siguió la misma suerte que las dos categorías anteriores y habría cerrado el 2011 con una caída del 7% con respecto al 2008. Los vinos espumosos terminarían el 2011 con un consumo de 30 mil litros, lo que se traduciría en un incremento del 12%.
En cuento al consumo per cápita, las categorías de cerveza y espumosos se presentan como las más dinámicas desde 2008 y habrían alcanzado un nuevo récord en 2011. En el caso de la cerveza, se estima que los volúmenes per cápita estarían en torno a los 50 litros, mientras que los espumosos habrían cerrado el año en 0,73 litros, cantidad que triplica el consumo de diez años atrás.
Más allá del crecimiento del mercado, el dinamismo tiene explicación en cambios de hábito del consumo. El caso de la cerveza es quizás el más representativo ya que ha logrado sustituir el consumo del vino de mesa. Esto se refleja en que esta bebida ha pasado de tener un consumo marcadamente estacional a uno más sostenido a lo largo del año. En el caso de la cerveza, en los meses de verano, el consumo estaba un 34% por encima del promedio anual en el 2006, mientras que en el 2011 esa diferencia se redujo en 14 p.p. y pasó a ser del 20% explicando de esta manera una mayor frecuencia de consumo a lo largo del año. Además, actualmente hay una situación cultural que lleva a las personas a tomar una mayor variedad y una mejor calidad de cervezas. Por otro lado, la retracción del vino está dada principalmente por una tendencia a tomar de vinos de mayor calidad, lo que lleva a un consumo más ocasional y por ende reduce el volumen total que se toma de esta bebida.
Por su parte, el consumo de gaseosas ha logrado recuperarse de la mano de una mejora de los ingresos y una validación de los precios por parte de los consumidores. No obstante, según los datos estimados para 2011, el consumo per cápita de esta categoría, que habría sido de 99 litros, no habría logrado superar los volúmenes de 2008. El comportamiento de las gaseosas ha variado en los últimos años, en los cuales se está consumiendo una menor cantidad de bebidas carbonatadas y donde han ganado mercado las aguas saborizadas y los energizantes. Esta tendencia a un mayor consumo de este tipo de bebidas se explica por un cambio cultural y campañas de marketing que están relacionados con un estilo de vida más saludable.
El consumo de vinos espumosos es el que más ha crecido en los últimos años y si bien estaba enmarcada en las tradicionales fiestas de fin de año y otros festejos, encuentra un elevado consumo fuera de esos meses estacionales. De la mano de esta tendencia, esta categoría ha logrado dinamizar su producción mediante una ampliación de la oferta. Otra de las razones que han llevado a los espumosos a este crecimiento es el apoyo gubernamental que ha recibido a partir del año 2005, en el cual se fijó una exención impositiva por tres años con el objetivo de impulsar el consumo de champán que se viene prorrogando desde 2008. A cambio de este beneficio, la industria se comprometió a invertir un 25% más de lo que hubiesen tenido que pagar por ese impuesto. Esta pauta ha sido cumplida desde 2005 y según datos de Bodegas de Argentina, las inversiones de bodegas de espumantes para 2012 y 2013 rondarán las 250 millones de dólares.