Una nueva crisis está tocándole la puerta al país asiático y los invitados parecen ser conocidos. La suba de los precios de las viviendas en China está generando una nueva burbuja inmobiliaria que podría tener graves consecuencias para el resto del mundo.
Superado los primeros efectos de la última crisis global iniciada a mediados de 2008, el país oriental parece no haber aprendido de los errores del pasado. El camino tomado por la economía financiera de China sigue actualmente los pasos que condujeron hace dos años atrás a los países desarrollados a desatar una profunda crisis financiera que caló hondo en la economía mundial.
La expansión del dinero barato ofrecido por los bancos, está provocando que la gente comience a volcar su dinero en viviendas e inmuebles, realizando inversiones a futuro. La suba en este rubro está dada justamente por la gran demanda que hay sobre las viviendas.
Los mismos motivos fueron los que desencadenaron la última debacle de dimensiones globales. A partir de la crisis de los años 2000-2001 los bancos decidieron bajar sus tasas para recuperar rápidamente la actividad económica. Pasadas las réplicas de esos años, las tasas volvieron a subir, aunque siguieron bajas y la crisis del 2008 freno nuevamente la remontada. Países como los Estados Unidos tuvieron a una tremenda caída inmobiliaria.
El banco Central chino ya ha tomado algunas medidas para frenar el fenómeno, como el aumento de la tasa de encaje para que las entidades bancarias presten una menor cantidad de dinero y no se genere tanta liquidez. El problema radica en que de todas formas la población china está invirtiendo en algo que en el día de mañana puede llegar a explotar, provocando el desplome de los precios de las viviendas y por consiguiente la disminución del dinero en manos de su población.
La explosión de la riqueza de precios podría desembocar en un menor consumo por parte de China, generando importantes distorsiones en el mercado mundial, dado que China es uno de los países de mayor demanda externa. Uno de los rubros que más sentiría el golpe en este sentido sería el de las commodities, ya que el país asiático es uno de los mayores consumidores de los productos agropecuarios.
FUENTE: abeceb.com
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