Para este año, el Presupuesto de la Administración Nacional previó un superávit primario del sector público nacional del 2,3% del PBI ($28.607 millones) que, luego del pago de intereses, se traduce en un superávit financiero del 0,05% del PBI ($582 millones).
En relación a los ingresos, se proyectó un crecimiento del 16,8%, fundamentado en un repunte de la recaudación debido a la recuperación económica, la cosecha récord y la mejoría en los precios internacionales. Sin embargo, las proyecciones se realizaron sobre la base de un crecimiento del producto del 2,5% y del 6,1% en el nivel de precios (en abeceb.com, proyectamos para 2010 un aumento del PBI del 4% y una inflación del 18%, ambas como piso).
Por lo tanto, se subestimó el aumento que tendrán los tributos más correlacionados con el ciclo económico local, como el IVA, ganancias y el impuesto al cheque. En lo que respecta a las erogaciones, se prevé un crecimiento del gasto primario del 12%, lejos del 30% de 2009. Sin embargo, en muchos casos, la proyección se basa en supuestos poco realistas o no toma en cuenta medidas adoptadas luego de su aprobación
Se proyecta un crecimiento del 15% para la partida de remuneraciones y otro del 18% para las prestaciones a la Seguridad Social, variaciones que cubren únicamente el efecto arrastre de los aumentos otorgados a lo largo de 2009, sin considerar la influencia que pueden llegar a tener las paritarias
En lo que se refiere a las transferencias al sector privado, el monto destinado al pago de subsidios a sectores económicos implica una caída del 8% con respecto a lo erogado en 2009. El mayor ajuste se centraría en los recursos destinados a los sectores energéticos y de transporte, que disminuirían un 15% en cada caso. En cambio, los subsidios al sector agroalimentario, rural y forestal, la industria y otras empresas públicas aumentarían en conjunto un 23%.
En ese sentido, y a pesar de los aumentos tarifarios, es difícil imaginar una reducción de los subsidios en términos nominales en un año que tendrá como piso un crecimiento económico del 4% y un incremento sustancial del consumo energético. Más plausible sería proyectar un crecimiento reducido, como en 2009, de entre un 7% y un 10% interanual.
Además, el Presupuesto 2010 no tomó en cuenta la asignación universal por hijo, que se creó luego de su aprobación. La asignación tendrá un costo fiscal cercano a los $10.000 millones anuales y se financiará con los recursos corrientes de la ANSES más las utilidades que brinde el Fondo de Garantía de Sustentabilidad, ambos ya contemplados en el presupuesto.
De esta manera, la asignación universal por hijo y un crecimiento de subsidios a los sectores económicos similar al de 2009 dan como resultado un aumento de la partida de transferencias al sector privado de entre el 26% y el 29% para 2010.
Las partidas analizadas tienen, en cierta medida, una cuota mayor de “inflexibilidad”, sobre todo en lo que se refiere a las remuneraciones, jubilaciones y asignaciones familiares. Esto es así porque, ante una eventual voluntad de desacelerar el aumento del gasto primario, sería más difícil contener demandas gremiales o no aplicar la fórmula de movilidad a los haberes provisionales.
FUENTE: abeceb.com
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