03-02-2010
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Los intereses políticos por ahora evitan una devaluación |
Tanto desde afuera como desde adentro de la Argentina, el dólar se ha visto sometido a una fuerte presión al alza en lo que va del 2010. Sin embargo, los intereses políticos evitarían una depreciación abrupta del peso.
A un poco menos de dos años de la elecciones presidenciales, el Gobierno muestra que no está dispuesto a pagar los costos políticos de una devaluación fuerte. O por lo menos, que tratará de hacer control de daños en el tipo de cambio tras haber desatado el conflicto con el hoy ex presidente del Banco Central (BCRA), Martín Redrado, por el uso de las reservas excedentes para el pago de los vencimientos de la deuda externa en 2010.
Uno de los principales enemigos en la batalla contra la depreciación del peso viene de la economía interna. El tipo de cambio es una de las variables con la que cuenta el Gobierno para poder controlar la situación, sobre todo gracias a un superávit comercial que sigue creciendo y un buen colchón de reservas acumuladas en el BCRA. De todas formas, con la inflación en proceso de aumento, queda escaso margen para que el tipo de cambio no acompañe la tendencia.
Los movimientos en el tipo de cambio y los volúmenes de compra registrados confirman que Gobierno está saliendo a marcar la cancha, ahora con el absoluto control del directorio del BCRA. Las alteraciones producto de la crisis con el Central, fueron rápidamente amortiguadas con la venta de dólares que salió a hacer la entidad monetaria. A su vez, en marzo ingresará una buena cantidad de divisas de la exportación de la soja, lo que hará que el Banco Central vuelva a comprar dólares para poder mantener el tipo de cambio.
De todas las formas, más allá de que precio internacional de la soja no parece tener fluctuaciones importantes, la oleaginosa no estaría pesando tanto dentro de las cuentas del Gobierno como para provocar una devaluación del peso y obtener mayores beneficios por retenciones. Al encontrar fuentes alternativas de financiamiento para afrontar nuevos gastos, como es el caso del Fondo del Bicentenario, las urgencias por devaluar no apremiarían.
Además de la presión del precio de la soja, hay otro factor externo de peso que está fuera del alcance del gobierno argentino: el valor del real. La moneda de Brasil fue una de las que más que creció en 2009, sin embargo su depreciación con respecto al dólar a partir de principios de este año, es una señal de alarma para la Argentina que, ante una caída del precio del real, podría llegar a perder competitividad con respecto a su socio comercial.
Hay que tener en cuenta también que para los argentinos refugiarse en el dólar es un reflejo de supervivencia ante las amenazas de crisis, lo que obviamente se convierte uno de los principales factores de presión para la subida de los valores de la moneda norteamericana. En la primera semana de enero, cuando no se había sentido el impacto del conflicto entre el Gobierno y Redrado, se registró una entrada de capitales al país por el orden de los u$s 200 millones. En la segunda semana, con el escándalo en la tapa de los diarios, se produjo una salida de capitales de unos u$s 20 millones. Ya en la tercera semana, con el conflicto delimitado y con una solución a la vista, volvieron a entrar al país u$s 50 millones. Una clara demostración de esos rápidos reflejos.
Por ahora la nueva composición del directorio del BCRA se comporta como la anterior en cuanto a mantener la estabilidad cambiaria. Habrá que ver si las fuerzas políticas no se debilitan a lo largo de 2010 y sacan ventajas las del mercado.
FUENTE: abeceb.com
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