98 de cada 100 de los emprendimientos son categoría PyME

98 de cada 100 de los emprendimientos son categoría PyME

Clarín -Sup. Especial Económico

98 de cada 100 de los emprendimientos son categoría PyME

El mayor gasto de energía de un motor se realiza en el momento de su puesta en marcha. Una vez funcionando, mantenerlo andando implica un menor esfuerzo. En general, las empresas tienen un mecanismo similar y en particular, el esfuerzo para una pyme es significativamente mayor y su plazo de inicio, más extenso.

Los empresarios argentinos hacen ese esfuerzo y hoy las pymes representan nada menos que el 98% de todas las empresas del país. Si se las mide una por una: un 69,6% corresponde a microempresas o emprendimientos individuales, incluido el cuentapropismo. Otro 22,8% son empresas pequeñas y un 5,6% corresponde a las Firmas de tamaño mediano. En otras palabras, las grandes empresas sólo equivalen al 1,9% del total, de acuerdo a datos del Ministerio de Trabajo.

Pero su participación más significativa viene de la mano del empleo Hoy juegan un rol clave ya que el 70% del empleo privado formal corresponde a las pymes (4,1 millones de trabajadores en blanco), en tanto hay indicadores que sostienen que dentro del sector informal, las pymes ocupan al 80%.
En este marco, es importante destacar además que la contribución de las pymes en la economía del país es clave. Su participación en el Producto Bruto (PBI) de la Argentina asciende al 44%, una proporción relativamente baja en comparación con la de países desarrollados (51%).
De este universo, es interesante el caso de las “pymex” o pymes que exportan, ya que se trata de empresas que en un contexto generalmente más adverso que el que deben enfrentar las grandes exportadoras, logran conquistar mercados y nichos en el exterior a fuerza de intensidad tecnológica y grandes iniciativas.

Así, mientras un kilo de mercadería exportado por una gran empresa rinde apenas 0,74 dólares, en el caso de una pyme ese mismo kilo cotiza a US$1,35 y va subiendo de precio hasta US$2,32 si es el caso de un emprendimiento exportador.

Si bien las pymes son clave en el entramado de crecimiento de nuestro país, no podemos soslayar que acarrean problemas estructurales, de larga data. Según datos del Observatorio Pyme, en los últimos diez años, estas empresas tuvieron un desempeño relativo peor que el de las grandes.
El poco acceso al financiamiento y la alta presión tributaria es crítica para todas las compañías, pero para las pymes es asfixiante.

El escaso desarrollo del sistema financiero afecta a la economía en su conjunto, pero más a las pymes.
El crédito otorgado al sector privado equivale a la quinta parte del de Chile y el de Brasil. I I financiamiento , de las pymes, en casi dos tercios, se explica por fondos propios (reinversión de utilidades) y apenas un 26% por el crédito bancario.

En lo que hace a la presión tributaria, una estructura impositiva basada en impuestos distorsivos, como el del cheque, Retención de IVA e Ingresos Brutos, por ejemplo, es agobiante.

Esos son los principales factores externos que impactan directamente en su potencial. Pero estas empresas deben reconocer que tienen su Talón de Aquiles y auscultar sus dificultades para encontrar una solución a sus problemas estructurales.

Entre ellos podemos mencionar la debilidad de los vínculos en la cadena de valor, la existencia de relaciones comerciales sin una estrategia previa e integral de expansión, necesidad de mejorar su productividad, potenciar la escala y lograr estándares de calidad que permitan acceder a nuevos mercados. Mejorar la profesionalización y el nivel de gerenciamiento, priorizar el comercio exterior, desarrollar una inteligencia comercial y de marketing, entre otras asignaturas pendientes.

La buena noticia es que este nuevo horizonte más claro y previsible abre un potencial de crecimiento para las pymes, en un contexto de mayor previsibilidad de reglas de juego a mediano plazo. Es la oportunidad de dar un salto cualitativo, mejorando la productividad, apuntando a la profesionalización y tratando de enhebrarse en cadenas de valor para lograr una expansión de largo plazo y conquistar nuevos mercados.