Economía 2017: Una recuperación que no alcanza para despejar las dudas

Economía 2017: Una recuperación que no alcanza para despejar las dudas

Entrevista publicada en el Económico de Clarín.

Economía 2017: Una recuperación que no alcanza para despejar las dudas
Expansión sustentable.

¿Estamos en el inicio de 10 años de crecimiento? Alertas en el frente fiscal, ¿y las inversiones?

Rebote, recuperación, inicio de una década de crecimiento “tranquilo pero sostenible”. Finalmente 2017 podría cerrar con un PBI en positivo después de cinco años de caída o estancamiento. Pero la buena noticia que el Gobierno busca apuntalar mes a mes con datos duros, llega rodeada de muchas dudas. Inversiones que tardan en llegar, una situación fiscal difícil de encarrilar (más en un año electoral) y crecientes preguntas sobre el denominado “atraso cambiario”. El Económico dialogó con Daniel Artana, de FIEL, y Dante Sica, de la consultora Abeceb. Ambos coinciden en un optimismo más bien cauto. Y señalan las dificultades que tiene el Gobierno por los desafiantes y variados frentes a los que deben encontrar solución. Lo que sigue es un resumen de la conversación.

-¿Consideran que la Argentina está realmente orientada a lograr un crecimiento sostenido durante 10 años, como dice el Gobierno?

Artana: Por ahora lo que sabemos es que la economía tocó fondo en el segundo trimestre de 2016. Pero la recuperación desde ahí viene a una tasa muy pequeña. Independientemente de esto y de lo que suceda en 2017, el desafío de crecer al 10% a una tasa de 3% es algo que Argentina nunca pudo hacer en su historia. Siempre hemos tenido un evento en el medio que significó una caída del PBI.

– ¿Por qué es difícil pensar en 10 años?

Artana: Porque Argentina tiene dos falencias para lograr algo así. Primero, una inversión muy baja. La inversión medida a precios corrientes es menos de 15% del PBI. Con esa tasa es muy difícil crecer al 3,5% durante 10 años. La otra cuestión es la productividad. Para esto se requiere una buena política macroeconómica, una economía relativamente abierta y regulaciones y presión tributarias razonables. El gran desafío es que tenemos que hacer todo eso sin dinero. Pero recuperar la inversión desde esos niveles no debería ser tan difícil. Crecer al 3,5% donde la población crece a menos del 1% es un desafío importante.

Sica: Está por verse si este camino está consolidado. Este año el Gobierno enfrenta cuatro desafíos importantes para lograrlo: Mantener la expectativa de la desinflación mientras corrige precios relativos; mantener esa política desinflacionaria sin desactivar el consumo en un año electoral; cumplir en un año electoral una meta fiscal sustentable y lograr competitividad cuando se ingresa en un ciclo de tipo de cambio estable en el mejor de los casos.

En ese escenario cabe un pregunta que se repite: ¿la llegada de más y mayores inversiones depende de las elecciones de octubre?

Sica: En parte. Hay inversiones en donde los marcos regulatorios son importantes y el Gobierno avanzó. Energía, telecomunicaciones son inversiones en proceso. El campo ya arrancó. Quizá esa mirada a octubre está más centrada en los sectores que hacen inversiones volcadas al mercado interno, a plazos más largos y donde están esperando definiciones sobre la apertura de la economía.

Artana: Hubo cierta fantasía de que iba ahaber una lluvia de inversiones. Desde el momento que uno toma la decisión de invertir hasta el momento que se pone un ladrillo pasa mucho tiempo. Habrá algo de duda electoral pero acá la pregunta clave para los inversores no es si el Gobierno pierde o no, sino si el populismo vuelve a Argentina o no. En la medida que quede descartada la vuelta del populismo, eso ayudará a las inversiones. Pero tales decisiones dependen de muchas cosas más allá de las elecciones. Por ejemplo, hay sectores donde el atraso cambiario no ayuda y eso no tiene nada que ver con las elecciones.

– ¿Será que el problema es que el Gobierno ataca muchos frentes al mismo tiempo y el inversor prefiere esperar el final de la película?

Artana: En algunos casos hubo temor a establecer cuáles eran las reglas de juego. Tal vez el Gobierno tiene buenas razones para haber demorado ese plazo, pero es cierto que si a un inversor no le gustan las reglas de juego, espera.

Sica:. El inversor no espera que el déficit fiscal baje mañana. El inversor quiere que la tendencia de ese déficit sea a la baja y las pautas anunciadas sean cumplibles.

-Pero ocurrió todo lo contrario. El déficit aumento en 2016.

Sica: El ministro Dujovne planteó metas trimestrales y más transparencia para construir más confianza. Desde la inversión, observan que la macroeconomía tiene muchos frentes y claramente hay que atacarlos. La tarea de corrección y reformas es muy amplia. Cuando uno quiere inversiones de mediano plazo y de mucho capital por obrero ocupado, los empresarios no sólo miran el mercado local. Buscan además exportar y la negociación de cómo será la apertura de nuestra economía es un tema clave.

– A 15 meses de gestión Macri, ¿consideran que hubo errores de diagnóstico además de creer que habría lluvia de dólares?

Artana: El Gobierno tuvo aciertos como la normalización del mercado cambiario y el arreglo con los holdouts. Pero a mi juicio, el Gobierno elije un mix de política monetaria relativamente dura y fiscal relativamente blanda. Y recordemos que de los anuncios de enero de 2016 a hoy ni siquiera hicimos una modesta corrección fiscal. Y el déficit fiscal se financia con dólares del exterior y los libros dicen que así vas al atraso cambiario. Yo hubiera preferido mayor dureza fiscal al principio y blandura monetaria. Si a la economía le cuesta salir es por esa combinación de políticas en el arranque del Gobierno.

¿Las metas de inflación son demasiado exigentes y por ello mismo, contraproducentes?

Artana: Son ambiciosas. Al Banco Central lo ayudaría si la política fiscal hubiera actuado en consecuencia. Si hubieran cumplido mejor los objetivos fiscales iniciales, hoy por ahí nos habríamos endeudado menos para este año y eso presionaría menos sobre el dólar.

-Con la llegada de Dujovne el Gobierno equilibra mejor ese balance entre política monetaria y fiscal?

Artana: El presidente mandó una señal de que esta preocupado por el tema fiscal. Me parece muy importante que en un año electoral el Gobierno logre reducir el déficit. Los que prestan plata valorarán si en 2017 logran cumplir sin maquillaje.

Sica: El Gobierno estaba muy ajustado cuando asumió y muchos condicionantes sociales y políticos llevaron a ese mix de políticas fiscales y monetarias que describe Daniel. En ese marco uno tiene que poner el eje en la competitividad porque es necesario mantener el eje en la baja del déficit fiscal porque, si no, no va a ser posible la mejora del tipo de cambio.

-¿La cuestión salarial y la conflictividad social son una amenaza para la recuperación?

Artana: La puja salarial de alguna manera impacta sobre las expectativas pero el mercado lo descuenta teniendo en cuenta una inflación estimada en tres o cuatro puntos por encima de la que fija el Banco Central.

Sica: El sector sindical enfrenta dos problemas. Sabe que la economía se recupera pero no rápidamente. Hoy se ve una negociación salarial que rondará entre el 20 y 23%. De eso depende el tema del salario real, la recuperación del consumo y de la economía para este año. Estimamos que el salario real aumentará 2 puntos.

Artana: Lo bueno es que la discusión no está en 40% de aumento sino de 20%. Calculamos que los acuerdos salariales serán de 23%, con lo cual el salario real aumentará 3 puntos. El aumento en el sector público no será demasiado distinto al que tendrá el privado.

-¿Consideran que sería grave que el Central le erre por tres o cuatro puntos a la meta del17% de inflación?

Artana:Para nada. Los bancos centrales no están siempre dentro de la banda. Lo que hay que tener es una buena explicación de por qué te saliste y cómo el Central tratará de meter la inflación otra vez en el objetivo. De lo contrario te quedás sin credibilidad. Lo que pasa es que si no se alcanza la meta, Sturzenegger quedará obligado a mantener dura la dureza monetaria por más tiempo de lo que hubiera sido si caía dentro de la banda.

Sica: El Banco Central está construyendo credibilidad. Lo que pasa es que se te junta un cuatrimestre caliente: tenés que hacer ajustes de precios relativos, negociar una pauta salarial y convencer a los gremios de que no miren la inflación de estos meses y la anualicen sino que crean en la meta inflacionaria.

-¿La economía enfrenta riesgos si Macri es concesivo ante los reclamos como lo fue en 2016?

Artana: Eso sucedió el año pasado. En cada discusión, el Gobierno iba y ponía dinero arriba de la mesa. Pasó con el dinero de la coparticipación y de las obras sociales sindicales.

-¿Se abrió la economía?

Sica: Hay una recuperación del nivel de importaciones. Cuando tracciona bien la economí, el nivel de importaciones está en 16/17% del PBI. Durante el cepo cambiario era entre 9 y 11%, por lo tanto ahora hay una recuperación al nivel del funcionamiento técnico de la economía. Quizá hay sectores que se acostumbraron a tener una economía cerrada sin competencia, y ahora tienen competencia en una economía con bajo nivel de actividad. No hay una avalancha importadora pero a muchos sectores se les aparece el fantasma de 1999-2001.

Artana: No hay ningún dato macroeconómico que permita decir que hay una ola importadora. Ninguno. El problema, donde puede haber una reclamo válido, es el nivel del tipo de cambio real. El problema fue que nos metimos en un problema de atraso cambiario. Vamos a estar con una Argentina cara en dólares durante bastante tiempo.

Sica: Por cada punto que crece el PBI, las importaciones crecen 3 puntos. El grueso de lo que entra son bienes, partes y piezas para la producción. Después hay bienes de consumo pero son la menor proporción.

-¿El Gobierno avanza realmente en una reconversión de la industria?

Sica: La configuración de la política económica y la idea de una economía más abierta no es algo que deba decidir Macri. Hay sectores que de alguna manera tendrán que entrar en procesos de reconversión. No todas las empresas podrán mantenerse. Los sectores que están vinculados a bienes de consumo final, como textil y calzado, serán los que de alguna manera tendrán que tener los proceso de transformación más fuerte.

Artana: Soy bastante escéptico de que así como el Gobierno elige sectores ganadores, vaya y le diga a una empresa o empresario “vos tenés que cerrar”. Me parece que el Gobierno está para establecer reglas de juego y si le dicen a alguien “vos, no vas más”, se equivocan. Nunca hay que subestimar la capacidad y el ingenio de las personas que producen.

-¿La renta financiera más o menos fácil y rápida que se obtiene hoy, incluso trayendo dólares de afuera, atenta contra la inversión real?

Artana: Cuando tomás la decisión de inversión, mirás el largo plazo y ahí no compite lo que podés ganar en ese negocio con lo que te puede rendir una colocación de corto plazo en Lebac. El número relevante que un empresario ve es que tenés una renta de 6 o 7% anual en dólares con un título público. En el sector privado ese equivalente, antes de impuestos, sería un 10%. ¿Se puede bajar ese 6 o 7%? Bueno, volvemos a la madre de todas las batallas: hay que ordenar los números fiscales.

Sica: La decisión de comparar contra lo financiero la haces cuando estás en una macro muy inestable porque todas tus inversiones son de corto plazo y de rápido repago. Fue lo que pasó en los últimos años. Cuando tenés una mirada de más largo plazo, mirás la estabilidad de las reglas de juego y de otros componentes que tienen que ver con la tradición. Hay empresarios que no se ven como rentistas.

-Ültima pregunta, también muy recurrente: ¿qué opinan del esquema de decisiones, con varios ministros tomando decisiones sobre temas económicos?

Artana: Suena una apuesta arriesgada en un país que tenía graves problemas macroeconómicos. Ahora al menos tenemos un Ministerio de Economía con dos cabezas como Mario Quintana y Gustavo Lopetegui y varios secretarios de Estado que son los ministros. Quedó claro que ellos son primus inter pares. Me parece que es una apuesta grande y riesgosa porque en la historia hemos tenido ministros de Economía fuertes a los que les ha ido bien y otros que han sido un desastre. La pregunta no es si el ministro de Economía es fuerte o no, la pregunta es cómo coordinás mejor. El economista tiene la obligación de aportar una concepción de equilibrio general que el resto no tiene. Me parece que habría sido mejor una coordinación más aceitada y tampoco me parece lo mejor un gabinete a la brasileña con más de 20 ministros ayuda.

Sica: Cuando tenés 23 ministros no tenés casi ministros. Los errores de coordinación se pagan mucho más caro cuando hace una consolidación de la macroeconomía.